La línea 9 del metro de Madrid
La Línea 9 tiene una historia bastante peculiar dentro de Metro de Madrid. Su primer tramo abrió el 31 de enero de 1980 entre Sainz de Baranda y Pavones, dando servicio a Moratalaz. Sin embargo, la línea no nació unida: en 1983 se inauguró por el norte otro recorrido entre Herrera Oria, Plaza de Castilla y Avenida de América. Durante unos años existieron, en la práctica, dos Líneas 9 separadas.
La conexión definitiva llegó el 25 de febrero de 1986 con la apertura del tramo entre Avenida de América y Sainz de Baranda. Gracias a esa obra, la línea quedó cosida de norte a sur y pasó a recorrer algunos de los grandes ejes del este de Madrid, como Príncipe de Vergara. A partir de entonces dejó de ser una suma de tramos inconexos para convertirse en una línea larga, rápida y muy reconocible.
El siguiente gran salto miró hacia el sureste. En 1998 la Línea 9 se prolongó hasta Puerta de Arganda, y en 1999 continuó hasta Arganda del Rey pasando por Rivas. Aquella ampliación, explotada mediante concesión en su tramo final, llevó Metro más allá de Madrid y reforzó la conexión con todo el corredor del Jarama. Más tarde, en 2001, parte del recorrido por Rivas fue soterrado para mejorar su integración urbana.
La etapa más reciente se ha desarrollado por el norte. En 2011 la línea se extendió hasta Mirasierra y en 2015 alcanzó Paco de Lucía, donde enlaza con Cercanías. Hoy la Línea 9 une barrios muy distintos y varios municipios con un trazado larguísimo, pero sigue conservando algo muy suyo: haber sido, durante un tiempo, una línea partida que acabó encontrando su forma definitiva.

