La línea 4 del metro de Madrid
La Línea 4 apareció como tal el 23 de marzo de 1944 con la apertura del tramo entre Argüelles y Goya. Conocida entonces como la “línea de los bulevares”, recorría algunos de los grandes ejes del Madrid central, como Alberto Aguilera, Carranza, Génova y Goya. Su función era reforzar la red en la almendra central y mejorar la conexión entre el oeste de la ciudad y el barrio de Salamanca.
El siguiente gran cambio llegó en 1958, cuando la línea incorporó las estaciones de Lista y Diego de León, que hasta entonces formaban parte del antiguo ramal 2B de la línea 2. Esa integración preparó el terreno para la ampliación de 1973 hasta Alfonso XIII, una prolongación que llevó la línea más allá del eje de Francisco Silvela y López de Hoyos.
A finales de los setenta, la Línea 4 siguió creciendo hacia el noreste con la apertura de Avenida de la Paz, Arturo Soria y Esperanza en 1979. Más tarde, en 1998, dio otro salto importante con la llegada a Mar de Cristal y Parque de Santa María. Aquellos nuevos tramos incorporaron estaciones más amplias, mejor adaptadas y pensadas para una ciudad que ya miraba con fuerza hacia Hortaleza.
La última ampliación se inauguró en 2007 con las estaciones de Hortaleza, Manoteras y Pinar de Chamartín. Desde entonces, la Línea 4 mantiene un perfil muy reconocible dentro de Metro de Madrid: une zonas clásicas del centro con el noreste de la capital y combina estaciones históricas con otras mucho más recientes. No es la línea más ruidosa de la red, pero su historia tiene bastante clase.

